Anagef es la Asociación de Naturalistas para las Generaciones Futuras, cuyo objetivo es propiciar el amor por la naturaleza y su conservación. Dentro de nuestras actividades, destacamos nuestro proyecto estrella, Exploradores del Planeta Azul, que integra la exploración del mundo con la sensibilización hacia la Madre Naturaleza. Además, participamos en el proyecto global del Jane Goodall Institute con nuestro grupo Roots & Shoots Exploradores del Planeta Azul. www.anagef.com
QUITAME ESTE ANZUELO
Sucedió hace 11 días en aguas de Hawaii.
Unos buceadores están observando manta-rayas en alimentación cuando aparece un delfín que literalmente pide a los buceadores que le quiten un anzuelo que tiene pinchado en la aleta dorsal izquierda y que le impide moverse con soltura. Pone la carne de gallina lo que hace un delfín salvaje para acercarse a los buzos. Estos no consiguen desprender el anzuelo pero sí cortar el hilo que se había enredado en la aleta, observando que el delfín puede ampliar sus movimientos. Es impresionante.
PLATAFORMA CIUDADANA LOBO MARLEY
El naturalista Luis Miguel Domínguez, director del
Biodiario de La 2 de TVE y fundador de la plataforma Lobo Marley, lanzó el primer aullido que abrió la veda para
que todo aquel que quiera se una a la "manada".
La plataforma Lobo Marley tiene la pretensión de acudir a los Tribunales siempre que sea necesario para defender la conservación del lobo.
60.000 KM Y QUEDA ENTRE PINTO Y VALDEMORO
Dicen que nuestras cigüeñas pueden vivir perfectamente 25 años aunque hay un récord constatado de 39. Hace 13, en el verano de 1999, fue anillada en el nido donde nació, en Avenches, Suiza, una cigüeña hembra, y hasta hoy tenía el récord mundial de seguimiento por baliza, que además fue el primer transmisor satelital funcionando con energía solar que se usaba en Suiza. Se la llamó Max en honor a Max Bloesch, quien reintrodujo las cigüeñas en Suiza tras su desaparición. Aunque luego se descubrió que era una hembra, se mantuvo el nombre. Como sabéis, las cigüeñas blancas migran tradicionalmente desde sus lugares de cría en Europa hacia África por dos diferentes rutas. En el continente negro pasan el invierno. Ida y vuelta suponen 20.000 km peligrosísimos, y los peligros menos evidentes pero más reales y con peores consecuencias son la destrucción de los humedales y la agricultura intensiva además de la destrucción de hábitats en las rutas migratorias. Una foto de Max:
Max comenzó su primera aventura el 12 de agosto de 1999, un mes después de salir del nido. Un impulso viajero la llevó al sur, pasó el Estrecho de Gibraltar, y se quedó en Marruecos a pasar el invierno. En abril del 2000, volvió a cruzar el Estrecho en dirección norte y llegó hasta Madrid, donde conoció las bonanzas de un basurero. En agosto, de nuevo cruzó el Estrecho, pero esa vez probó a quedarse en Argelia. En abril de 2001 cruzó el Estrecho de nuevo hacia el norte, pasó unas semanas en Francia, visitó su futuro lugar de cría en el lago Constanza, Alemania, y llegó hasta Suiza.
Volvió una tercera vez al norte de África en agosto, allí pasó de nuevo el invierno para después volver hacia Alemania, esta vez más tempranera, en marzo, porque encontró una pareja de la que se separó. Cambió de lugar, encontró una nueva pareja y se instaló en un nido. Así siguió viajando de Europa Central a Marruecos durante sus primeros 8 años. De allí volaba al lago Constanza para criar, lo que hizo por primera vez en 2002 y con mucho éxito, pues logró sacar adelante casi 3 pollos al año, cuando en la zona la media no llega a 2. Después prefirió pasar los cálidos inviernos de Andalucía, disfrutando de la tarde soleada junto al Guadalquivir, por ejemplo, para volver a criar a Europa Central, y no llegando hasta África. Al día podía recorrer entre 100 y 300 km, y con viento favorable, hasta 400 km. Recorrió más de 60.000 km volando en viajes migratorios año tras año.
El 17 de febrero de 2010, el Museo de Friburg, que realizaba el seguimiento, decía: "Max vuela lentamente hacia Suiza. Ayer se quedó en el valle del Ródano. Con vientos favorables, podría llegar mañana a Suiza, si continúa a pesar de la nieve que hay por todo el trayecto". El día 22 de febrero, 5 días después, Max llegó a su lugar de anidación de años anteriores, donde estaba por esas fechas ya incubando. Parece que recorrió la última etapa de 400 km en una sola tarde.Y allí le hicieron la foto, en el nido, después de su largo viaje.
Decenas de miles de kilómetros de peligros para morir supuestamente golpeada con un tendido eléctrico entre Pinto y Valdemoro, en Madrid. Cuando desde el Museo de Friburgo se dieron cuenta de que la baliza no señalaba movimientos y que indicaba que la temperatura de Max había descendido vertiginosamente, avisaron a SEO/BirdLife, que se personó en su búsqueda con los datos de posición. Y esto encontraron:
Este año estaba pasando las noches en Vallecas y buscando su alimento en el Parque Regional del Sureste. En el año 2000, cuando Max iniciaba su vida viajera volando sin cesar, al menos 150 cigüeñas murieron sólo en Sevilla debido a los postes eléctricos. Max había sorteado todos los peligros hasta ahora.
En su 10º cumpleaños, la ornitóloga Katja Alves escribió un bonito libro de su vida, desde su primer vuelo de prueba a África y su primera relación de pareja, explicando sus viajes migratorios y aventuras.
Por David Nieto Maceín.
EL TEMPORAL GALLEGO, LOS DELFINES Y EL HOMBRE
Estos días un temporal que se ha bautizado como
Nicki ha llegado a Galicia con vientos huracanados. Ha dejado en las playas los
cadáveres de decenas de cetáceos, en total parece que 37 ejemplares, sobre todo
en Pontevedra. Unos 20 delfines comunes, 4 delfines listados, 6 marsopas, un
inmaduro de delfín mular y otros cuya especie desconozco.
Pero hay que hacer notar que 4 marsopas habían
sido atacadas por delfines mulares (arroaces como se les conoce en la región) y
según las fuentes consultadas, parece que sólo un ejemplar pudo -presumiblemente-
morir por causas naturales, pues el resto de los cadáveres tenía signos claros
de haber muerto por enmalle en redes de pesca, incluso gran parte de ellos tenía
la aleta caudal amputada (lo que es indicativo de haber muerto enredados en
artes de pesca). Esto es lo que quería resaltar aquí. Es decir, que no es el
temporal en sí lo que causa las muertes sino que han muerto, seguramente, de
forma accidental en artes de pesca y el temporal ha sacado sus cuerpos a
tierra.
¿Cuánto estará sucediendo en la mar cercana a
nosotros de lo que no nos enteramos? Además de la masacre que supone la pesca
comercial ¿tenemos idea de la masacre de cetáceos que está sucediendo a
nuestras espaldas?. Podéis buscar las respuestas en vosotros mismos en la
pescadería.
David Nieto Maceín.
David Nieto Maceín.
ZIFIO DE TRAVERS. EL MISTERIO DEL GRAN AZUL.
Los zifios son una familia de cetáceos que tienen la particularidad de ser
muy esquivos y, por tanto, misteriosos. Se han descrito 21 especies pero se
cree que puede haber más y que aún no se conocen. El que haya en los océanos
especies de grandes mamíferos aún por conocer supone un enorme misterio de la
Naturaleza. Hoy día, es de especies “sabias” el pasar desapercibidas para el
humano. Emergen una mínima parte del cuerpo para respirar y huyen de los
humanos, además de vivir en aguas profundas. Algunos se han descrito sólo a
partir de ejemplares varados, por lo que no se sabe prácticamente nada más de
ellos.
La mayoría de los zifios tiene sólo un par de dientes o dos pares. En
algunas especies, las hembras no tienen dientes. Y su hocico es largo.
En las aguas españolas está presente el zifio de Cuvier, el cetáceo más difícil
de observar. Muchos aparecen muertos en Canarias siempre coincidiendo tras
pruebas militares o prospecciones petrolíferas bajo las aguas, lo que parece
claro que afecta al sistema auditivo y/o ecolocalizador de los cetáceos de
grandes profundidades especialmente.
El zifio de Travers fue una de esas especies que se describieron a partir de
un ejemplar varado, en este caso eran sólo huesos ya encontrados en una isla
neozelandesa en el s.XIX. Se los tuvieron que imaginar, como en el dibujo de arriba, pues no habían sido capaces de ver ninguno vivo. Hasta casi un siglo después no apareció algún resto
más en una isla de Nueva Zelanda, en la bahía de Plenty, que se reconoció de
la misma especie, y sólo aparecieron, más de un siglo después, restos de otro zifio
en la mítica isla Robinson Crusoe, en aguas chilenas, que se clasificaron al
principio como nueva especie (que se bautizó como zifio de Bahamonde) pero estudios
genéticos posteriores determinaron que se trataba de la misma especie
encontrada en Nueva Zelanda. ¡Era otro esqueleto del misterioso zifio de
Travers!. Y hasta ahora no se sabía nada más sobre este enigmático ser de las
profundidades. Pero en diciembre de 2010 aparecieron dos ejemplares varados,
que desgraciadamente murieron, en una playa del norte de la isla norte de Nueva
Zelanda, también en la bahía de Plenty como aquellos pocos restos aparecidos en
la isla hace 60 años. Una hembra y su cría. Se publica ahora.
En realidad, y
aunque los científicos protagonistas del hallazgo estarán dando saltos de alegría,
personalmente me parece una pena no sólo porque hayan muerto una hembra y su cría
sino, incluso, porque no me gusta que se desvelen todos y cada uno de los
grandes secretos de la Naturaleza. Aún no ha sido visto con vida ningún
ejemplar de esta especie, lo que tiene un mérito inconmensurable para estos cetáceos
en el s.XXI. Un mamífero marino que nos hace ver que, en realidad, no somos tan
omnipotentes.
Si animales tan grandes, mamíferos, han sido invisibles todavía para los
ojos humanos en las aguas profundas del océano, ¿qué no habrá en la VIDA
pequeña y profunda en el gran azul? ¿Cuántos secretos nos guardan aún los
zifios?. Sabemos más del mundo estratosférico y de otros planetas que de la
parte azul de nuestro propio Planeta Azul… ¿Es comprensible esto?.
David Nieto Maceín.
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